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04/02/2016 13:48:18 | Carlos FH - Redacción NJ

De la reforma laboral de 2012 a su posible próxima reforma

A lo largo de 2015 celebraron su 80.º cumpleaños tres de los más grandes maestros del Derecho del trabajo de nuestro país: Miguel Rodríguez-Piñero y Bravo-Ferrer, Juan Antonio Sagardoy Bengoechea y Luis Enrique de la Villa Gil.

Y para celebrarlo, el pasado martes 2 de febrero tuvo lugar en la Real Academia de Legislación y Jurisprudencia un acto de homenaje en el que estuvieron presentes muchos de sus discípulos y amigos.

En sus intervenciones, los tres homenajeados realizaron un lucidísimo repaso de los últimos años del Derecho del trabajo, desde una perspectiva crítica y, mucho más importante, con una aguda reflexión sobre su situación actual y su futuro más inmediato, de que queremos dejar noticia.

La reforma laboral de 2012 y su posible contrarreforma

Se está hablando mucho de una posible próxima reforma de la reforma laboral de 2012, pero ¿cuáles han sido los efectos de esta reforma y, en consecuencia, qué debería modificarse de la misma?

Juan Antonio SagardoySobre este tema, el profesor Sagardoy comenzó destacando que existe un terror político a efectuar reformas laborales. Son medidas con un gran coste político, por lo que solo suelen realizarse ante situaciones de crisis importantes y con gobiernos con mayorías sólidas.

Sin embargo, añadió, las reformas laborales no deben orientarse a favor de una u otra parte de la relación laboral, sino intentar ser arbitrales, equilibrando los intereses generales con los de los trabajadores y los empresarios.

El objetivo de la reforma laboral de 2012, como el de otras muchas anteriores, fue favorecer la creación de empleo. Pero una ley, por sí sola, no crea empleo.

La creación de empleo viene de un conjunto de factores económicos, fiscales y burocráticos que conjuntamente, deben propiciar un marco favorable.

En última instancia, las reformas deben gustar a quien realmente genera empleo, que es el empresario y este, en general, no contrata a quien no necesita y no despide a quien necesita.

Esta reforma era necesaria y aunque ha habido algunos abusos en su aplicación, a medio plazo será positiva.

Luis Enrique de la VillaLuis Enrique de la Villa, por su parte, señaló que las reformas de 2010 y 2012 (pues ambas responden al mismo patrón, aun proviniendo de gobiernos de diferente signo), se diseñaron para responder a la situación de crisis que se padecía en ese momento.

Derogar esta reforma en su integridad supondría afectar a unas 200 normas, por lo que no parece razonable dejar tanta laguna legislativa en el ordenamiento. Pero el nuevo gobierno que venga tendrá que corregir las deficiencias sobrevenidas en su aplicación, para lo que deberá tener en cuenta:

- El refuerzo en la protección de los más débiles, que son las personas dependientes.

- La recomposición del consenso en las relaciones laborales, pues no se puede legislar sobre estas materias sin contar con la opinión y la decisión de los actores sociales.

- La opinión de y la relación con la Unión Europea, sobre todo en aquello que tenga relación con el déficit público.

- Por último deberá examinar que regulación de las vigentes es la que hay que cambiar, citando como ejemplo la relativa a la segmentación del mercado de trabajo.

Miguel Rodríguez-Piñero y Bravo-FerrerEl profesor Rodríguez-Piñero destacó, para empezar, que el balance de la reforma laboral de 2012 es que se ha conseguido más pero peor empleo. Si más de un 90% de los nuevos contratos de trabajo celebrados bajo su regulación han sido temporales, es que algo ha funcionado mal.

La razón fue, en su opinión, que no se pusieron contrapesos que tuvieran en cuenta la estructura de nuestra economía y mercado laboral, caracterizado por una elevada presencia de PYMES, deficiencias en la formación de los trabajadores y baja productividad.

En este contexto, Europa nos pide profundizar en las reformas, pero no se sabe hacia dónde ¿hacia una mayor capacidad de negociación colectiva? ¿Hacia un despido más racional?

Por ello parece probable, apuntó, que en un futuro próximo no se reformará a fondo la reforma, sino que se harán cambios para equilibrarla.

Esta nueva reforma futura no irá hacia atrás, porque la última introduce muchos aspectos irreversibles, pero sí deberá introducir matices en la misma.

En concreto, el problema principal lo situó en la enorme flexibilidad interna que se ha procurado al mercado laboral, de forma que, por un lado, las categorías profesionales prácticamente han desaparecido y, por otro, se ha convertido al despido en el principal medio de flexibilización.

Pero, concluyó, las reformas han de perseguir objetivos conciliables con los distintos intereses en juego, para lo que hace falta diálogo y consenso y no olvidar que sin una buena economía saneada y boyante, no hay bienestar para los trabajadores.

El problema de la contratación temporal

Sobre este importante condicionante de nuestro mercado de trabajo, el profesor Rodríguez-Piñero opinó que hay que eliminar los incentivos a la contratación temporal redundante;  ajustar las causas de la temporalidad y sus prórrogas y acercar los costes reales de los contratos temporales y los fijos.

También consideró conveniente ensayar nuevas formas de trabajo como el small work o el “trabajo ligero” italiano.

Juan Antonio Sagardoy, por su parte, consideró que hasta la fecha, ninguna reforma laboral ha conseguido acabar con la temporalidad laboral porque la cultura empresarial imperante en España teme al trabajador fijo, principalmente porque considera que su despido es caro y complicado.

En general esto es debido también a que nuestro modelo productivo es muy propenso a la temporalidad, debido a la estacionalidad de muchas actividades que requieren mano de obra. Por ello apuntó que un cambio hacia una buena economía moderna, más basada en la tecnología y la I+D que en la actualidad, esta situación mejoraría.

Por ello señaló que sobre esta materia es muy conveniente escuchar a los empresarios.

Finalmente, sobre este punto, defendió el modelo de contrato laboral único propuesto desde algunas opciones políticas, siempre que no se abuse del mismo y se establezca un buen sistema transitorio entre la situación actual y la que debería estar regida por esta modalidad contractual.

Luis Enrique de la Villa abundó en parte en esta idea, señalando que nuestro problema es que en 35 años no se ha sabido ajustar la norma laboral con la realidad social del país. El paradigma legal es el contrato fijo y la excepción el contrato temporal, pero la realidad es la contraria, la contratación temporal y, muy frecuentemente, la contratación fraudulenta.

Por eso, propuso como medidas a adoptar:

- Clarificar la legislación, pues en materia de contratación es sumamente oscura y compleja, incluso para los expertos.

- Se debería eliminar mucha normativa reglamentaria surgida al amparo del art. 15 ET.

- Debería haber un compromiso político de no tocar la legislación laboral durante al menos una legislatura, para favorecer un marco de estabilidad.

- Basta con un modelo de contrato fijo, dos particularidades concretas y solo cuatro modelos de contratos temporales: formativo, por obra y servicio, eventual e interino.

- Desaparición de los incentivos y ayudas a la contratación, salvo para aquellos casos que el mercado generalmente rechaza, como los jóvenes, los mayores de 50 años, los discapacitados y, en muchos casos, las mujeres.

- También apuntó la conveniencia de acercar las indemnizaciones por cese de la relación laboral entre trabajadores fijos y temporales, de forma que no haya más de 15 puntos porcentuales de diferencia entre una y otra.

- Es muy importante multiplicar los controles sobre las empresas, pues actualmente es muy escaso, e implantar un sistema eficaz de sanciones para quien infrinja la ley en materia de contratación.

En este sentido, subrayó la conveniencia de que los jueces de lo social pudiesen informar a la Inspección laboral de las irregularidades en la contratación de que tuviesen conocimiento con motivo de su actividad.

El profesor Montoya Melgar preguntó también a los tres homenajeados por la situación actual del Derecho del trabajo.

¿Sigue siendo necesario el Derecho del trabajo?

Según el profesor Rodríguez-Piñero el Derecho del trabajo sigue conservando su utilidad también en estos tiempos tumultuosos de crisis, cambio y neoliberalismo.

Ese Derecho  sirve hoy  para hacer real el derecho a un trabajo decente. Para lograr un sistema de relaciones laborales efectivo y para contribuir a que el sistema económico de un país sea eficiente y próspero.

El Derecho del trabajo tiene que ver con la vida y con la dignidad y la tutela de los que viven de su trabajo.

Por eso el Derecho del trabajo vive en el conflicto entre la dogmática jurídica y los valores éticos. Porque el jurista ha de asumir unos valores.

El profesor Sagardoy, recordó que el objeto del Derecho del trabajo es conseguir que fluya el empleo en libertad, en un entorno de condiciones de trabajo dignas y de paz social justa, protegiendo la dignidad humana en el trabajo, encauzando el conflicto social y poniendo límites a los abusos del economicismo.

Subrayó también los principales fenómenos a los que ha debido enfrentarse el Derecho del trabajo a lo largo de los últimos cincuenta años: 

- El paso de la parte débil de la relación laboral (el trabajador), a un derecho protector también de la parte institucional de esta relación (el empleador).

- El cambio del objetivo de un empleo para toda la vida a toda la vida con empleo, y

- La globalización como fenómenos que ha conmovido la relación laboral.

- La incorporación masiva de la mujer al mundo laboral.

El profesor de la Villapor su parte, destacó el papel del Estatuto de los Trabajadores como factor de equilibrio entre los viejos derechos individuales y el nuevo derecho colectivo.

Pero puso especial énfasis en el que considera el gran problema de nuestro ordenamiento laboral, que es el no haber sabido ajustar la norma laboral con la realidad social del país.

El paradigma legal, señaló, es el contrato fijo y la excepción el contrato temporal, pero la realidad es la contraria, la contratación temporal y, muy frecuentemente, la contratación fraudulenta.

Poner remedio a esa situación, ajustando la norma a la realidad y no pretendiendo que sea al revés, será una de las claves de la evolución de esta disciplina.

Pero advirtió también del riesgo de las contrarreformas legislativas por venganza o “porque la reforma la hizo fulano”, ya que son peligrosas y, por ello, nada deseables.

En la segunda parte de la sesión, los tres profesores abordaron el análisis de dos importantes aspectos de la actualidad laboral: el presente y futuro de la última reforma laboral y las posibles soluciones al problema de la precariedad laboral.


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