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30/06/2016 13:58:40 | Carlos FH - Redacción NJ | Abogacía

La abogacía,entre la salida de la crisis y el impacto de la tecnología

Mientras avanza una revolución tecnológica que va a introducir nuevos cambios en la forma de ejercer la profesión, la abogacía retoma un ritmo de actividad cada vez más normalizado, que va dejando atrás los convulsos tiempos de la crisis.

Esta es una de las conclusiones que se puede extraer del coloquio que tuvo lugar en Madrid, con motivo de la presentación de la Colección Anuarios 2016 Prácticas para Abogados, de Wolters Kluwer.

Esta colección recoge una selección de los 142 casos más significativos de los que se han ocupado los 45 despachos de abogados de nuestro país durante el año anterior, en los ámbitos laboral, fiscal, mercantil y contencioso.

Y del análisis de estos casos resulta que los asuntos que están llegando a la abogacía de los negocios reflejan claros síntomas de que nos encontramos en una fase de recuperación económica.

Por eso los despachos se están ocupando cada vez con más frecuencia del tipo de operaciones que eran más habituales en la época anterior a la crisis, a la vez que disminuyen otras más propios de esa época, como los concursos y las reestructuraciones laborales.

Pero el coloquio sirvió para ir más allá y, sobre la base de la experiencia del numeroso grupo de despachos que han participado en la elaboración de estos Anuarios, se analizó qué consecuencias se pueden anticipar para el futuro de la abogacía, teniendo en cuenta el vertiginoso ritmo de cambios tecnológicos a que se encuentra sometida la sociedad en su conjunto y la abogacía en particular.

La situación actual por áreas de actividad

Según explicó el coordinador de la Colección, catedrático de Derecho del trabajo y socio de Cuatrecasas Gonçalves-Pereira, Salvador del Rey Guanter, al presentar el acto, en los casos abordados por los despachos el pasado año "se nota que estamos ante un contexto económico y empresarial distinto en el que, además se observa la consolidación de la interpretación judicial del marco legal general aprobado en los últimos años".

Ese marco legal se enfrenta a nuevas reformas en los próximos tiempos, cuyo principal problema en su opinión es la mala técnica legislativa que es habitual en nuestro país, hasta el punto, señaló, que “muchos conflictos se podrían evitar con normas bien redactadas.”

Asentamiento de criterios sobre la reforma laboral

Y por lo que se refiere al ámbito concreto de su especialidad, del Rey, como coordinador del Anuario Laboral, señaló que en la misma se aprecia una consolidación de los criterios jurisprudenciales, en particular del TS, sobre las principales figuras afectadas por la reforma laboral de 2012, como los despidos colectivos.

Están disminuyendo las reestructuraciones laborales y las que vengan no serán tanto como consecuencia de la crisis, sino de la implantación tecnológica, cuestión sobre la que volvería más adelante.

Se espera que este asentamiento de criterios tendrá continuidad durante 2016, dado el número de sentencias que en este año se van conociendo al respecto. La paradoja, apuntó, es que precisamente ahora que los tribunales empiezan a arrojar algo de seguridad jurídica sobre la materia, los previsibles próximos cambios políticos auguran una probable nueva reforma laboral, en mayor o menor profundidad.

A mayor presión recaudatoria de Hacienda, mayor litigiosidad fiscal

Por lo que se refiere al ámbito tributario, el coordinador del Anuario Fiscal (junto con el también abogado Ramón Tejada) y socio de Garrigues, Ricardo Gómez-Barreda, destacó que los elevados objetivos recaudatorios de la Agencia Tributaria se reflejan en un mayor nivel de litigiosidad por parte de los contribuyentes.

Destacan, en este sentido, las actuaciones respecto de multinacionales que evitan de forma artificial la tributación, alegando la falta de establecimiento permanente, o las prácticas en materia de precios de transferencia.

En este contexto, los tribunales nacionales, en buena medida influidos por el derecho de la Unión Europea y la doctrina del TJUE, que se está convirtiendo en un referente capital en la materia tributaria, están adoptando posturas más razonables para los sujetos afectados.

Disminución de los concursos y las reestructuraciones

En el ámbito mercantil, la primera y más clara tendencia es que entre los casos comentados prácticamente han desaparecido las operaciones sobre concursos y reestructuraciones de empresas.

Según explica el coordinador del Anuario Mercantil, el socio de Uría Menéndez Rafael Sebastián, esto muestra un claro giro en el tipo de casos en los que han trabajado los despachos en 2015 y enlaza con otra tendencia, que es la vuelta con fuerza de los temas relacionados con la financiación no bancaria de las empresas, como las opas, salidas a bolsa, mercado de valores y emisiones de deuda. Todo ello en un contexto en el que, además, se observa un cambio en la habitual dependencia de la economía española del sector financiero.

También se analizan otros casos novedosos, como  el asesoramiento a un equipo español de fútbol de primera división en su entrada en la liga norteamericana o el análisis de posibles actos de competencia desleal en relación con las apps de transporte colaborativo.

Litigación en masa contra entidades financieras

Por último, en cuanto al ámbito contencioso, el abogado y árbitro Antonio Hierro, coordinador del Anuario Contencioso junto con el socio de Cuatrecasas, Gonçalves Pereira Antonio Pipó, destacó, por un lado, que el arbitraje sigue de moda y, por otro, el crecimiento de los casos contra las entidades financieras, fruto de la litigación en masa.

Además, predominan las disputas por incumplimientos contractuales, se mantiene alta la litigiosidad con la Administración, y destacan casos relacionados con las nuevas tecnologías, como el juego on line y el derecho al olvido digital.

El efecto de las tasas sobre la litigiosidad

En el debate intervinieron también, representación de la abogacía corporativa, los Decanos de los colegios de abogados de Vizcaya, Carlos Fuentenebro, y de Lérida, Jordi Albareda.

Ambos destacaron el efecto que sobre el nivel de litigiosidad de nuestro país tuvieron las tasas judiciales implantadas al comienzo de la última legislatura, que supusieron un incremento del coste que para el ciudadano suponía el acceso a la Justicia y, con ello, una disminución de la litigiosidad próxima al 20 por ciento.

En los últimos tiempos, una vez modificada dicha regulación, se observa una progresiva recuperación de la entrada de casos en los tribunales.

El impacto de la tecnología sobre el ejercicio profesional

Como parte de la presentación de estos Anuarios, a continuación se abrió un debate entre los coordinadores y decanos sobre un tema muy presente en el sector: cómo será el futuro de la profesión en un contexto dominado por la irrupción creciente de la tecnología y la “amenaza” de máquinas y sistemas capaces de comenzar a sustituir el trabajo de las personas.

Esta tecnología ¿es una amenaza o una oportunidad? ¿Cómo hacer compatible la existencia de técnicas de Inteligencia Artificial con el ejercicio de la abogacía?

Antonio Hierro aportó su experiencia tras varios años residiendo en los Estados Unidos. Allí, señaló, el colectivo de taxistas se queja de la reducción de trabajo que para ellos ha supuesto la implantación de Uber. El problema es que las proyecciones apuntan a que en diez años, la gran mayoría de conductores de vehículos, no solo de taxis, habrán desaparecido sustituidos por vehículos de conducción autónoma.

¿Ocurrirá algo similar con la abogacía? En este sector, señaló Hierro, los trabajos repetitivos y recurrentes van a perder sentido rápidamente, por la progresiva implantación de sistemas informáticos cada vez más potentes.

Por ello, trabajos como la búsqueda de información legal, la gestión del conocimiento jurídico o la elaboración de contratos y modelos sencillos, serán previsiblemente realizados por máquinas.

En opinión de Ricardo Gómez-Barreda, la digitalización tiene sentido ante grandes volúmenes de información (y de ahí su éxito en la AEAT). En el ámbito de la abogacía es previsible que pronto veamos sistemas expertos que respondan a preguntas frecuentes o recuerden a sus ususarios que deben realizar determinadas tareas, pero para ello primero será necesario tratar masivamente los datos de los procedimientos repetitivos más frecuentes.

Salvador del Rey apuntó a que la clave será que en el futuro, la relación que los humanos tendremos con las máquinas será diferente a la que hemos tenido hasta ahora. Previsiblemente la relación entre humanos y máquinas sea de colaboración y complementación, no de sustitución. Las máquinas ayudarán a los humanos, pero no los sustituirán.

Hasta la fecha se ha cubierto una primera etapa, la de la digitalización de la información (a la que han contribuido notablemente empresas como Wolters Kluwer).  La siguiente será la de la aplicación con criterio de esa información, a partir de técnicas de Big Data, en las que se está empezando a trabajar. Posteriormente llegarán técnicas como la computación cognitiva que emplea el sistema Watson de IBM, y que permitirán a los humanos relacionarse con las máquinas de forma natural y obtener de ellas posibles soluciones a un problema que se les plantee, pero para ello habrá que esperar varios años, como mínimo.

Además, el uso de estos sistemas abre nuevos interrogantes legales ¿Quién será responsable de los consejos generados por esa tecnología cuando estos se revelen erróneos o ineficientes?

Antonio Hierro destacó a este respecto que para el cliente el responsable del trabajo encomendado a un despacho son sus abogados, con independencia de las máquinas que utilicen.

Lo importante en la abogacía es el factor humano y la relación entre las personas, en un contexto local determinado. Los clientes quieren obtener del abogado el mejor servicio posible al mejor precio posible, que el profesional entienda cuáles son sus intereses y cómo defenderlos.

Las competencias técnicas y  humanas para el ejercicio de la abogacía

En este contexto la siguiente pregunta que se planteó es cómo pueden obtener y gestionar los despachos el talento suficiente para responder a esas exigencias.

En este sentido, Carlos Fuentenebro señaló que el actual examen de acceso a la profesión de abogado no es adecuado para comprobar si los candidatos reúnen el conjunto de habilidades necesarias para el ejercicio de la profesión, más allá de la corrección con la que respondan a las preguntas que se les formulan.

Por ello considera imprescindible la colaboración de la Universidad para asegurar que se forma a los futuros profesionales en esas habilidades.

Estas competencias incluyen el conocimiento de idiomas, de la tecnología y una imprescindible especialización técnica, pero también, como señaló Jordi Albareda, humildad y capacidad de trabajo.

En opinión de Salvador del Rey, la tecnología hoy determina que hay nuevas formas de ser talentoso en todos los aspectos y también en la abogacía.

La digitalización afecta a los clientes y estos la esperan de los despachos. Y ello plantea cada vez más implica una exigencia de disponibilidad horaria que no siempre es fácil asumir, en especial por los jóvenes. Pero también los seniors se enfrentan a la dificultad de adaptarse a estos cambios. 

 


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