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Notas de prensa | Actualidad
08/11/2016 15:49:38 | Redacción - NJ | Inglés jurídico

El conocimiento del inglés jurídico por profesionales del derecho

Estamos en una etapa de supremacía de las lenguas globales frente a las locales. De hecho en el ámbito occidental vemos como poco a poco se va implantando el inglés como lengua franca en las distintas realidades sociales que podamos contemplar. Incluso ámbitos tan herméticos a contaminaciones lingüísticas como hasta la fecha había sido el Derecho quedan ahora a merced de la nueva realidad.

De hecho si un profesor universitario en Derecho desea poder publicar sus artículos doctrinales en revistas de impacto, que puedan leerse fuera de nuestro país y con ello que puedan ser citadas con carácter general, muy probablemente deberá intentar publicarlos en Revistas europeas que le van a exigir su redacción en inglés. Pero es que ya las propias revistas jurídicas españolas exigen que todo artículo incorpore un “abstract” en inglés.

Por otro lado, si atendemos a la formación de los estudiantes españoles en las Facultades de Derecho, vemos como en muchas de ellas se exige la acreditación de un nivel determinado en una segunda lengua, que suele ser el inglés, para poder graduarse. Pero es más la mayoría de los grandes despachos jurídicos que se acercan a los Decanatos solicitando alumnos para prácticas  en muchas ocasiones parecen estar más interesados en el nivel de conocimiento de inglés del posible candidato que en su propio curriculum académico.

Lo cierto es que en determinadas ramas del Derecho y en determinadas zonas geográficas el conocimiento del inglés jurídico es considerado un requisito necesario para poder ejercer. El profesional que lo desconozca estará renunciando a una gran parte de su potencial clientela por lo que dejará de ser competitivo.  Igualmente se estima que en España hay varios cientos de miles de residentes británicos. En realidad la importancia del inglés jurídico viene dado por su carácter vehicular a nivel mundial al ser aceptadas tanto la lengua como la jurisdicción inglesa como modelos en el ámbito del comercio internacional con un carácter claramente hegemónico o etnocéntrico.

En total se computan 320 jurisdicciones distintas a nivel mundial, las cuales pueden ser agrupadas en tres familias, el grupo anglo-americano del Common Law, el grupo napoleónico y el grupo germánico; no obstante hay otras familias que crecen con pujanza, por ejemplo el derecho islámico entre otros. Puede afirmarse que hoy existe una competición entre el Common Law y las fuentes europeas de Derecho supranacional: Unidroit, los Principios Europeos de Derecho Contractual, UNCITRAL…, pues bien en el 40% del comercio internacional las partes queda sometido a la jurisdicción inglesa, y en el 17% a la jurisdicción norteamericana (Nueva York). (Seguidos por el Derecho suizo, 8% y el francés 6%). Las razones son obvias, se prefiere un Derecho en el que las cláusulas recogidas en un contrato sean siempre vinculantes y no puedan quedar anuladas por la aplicación de la cláusula general de la buena fe; es decir un Derecho que prima facie parece aportar seguridad y eficiencia; del mismo modo se ha de destacar el prestigio que merecen sus tribunales de justicia.

El problema que se presenta al profesional del Derecho que se plantee esta necesidad idiomática será sin duda la carencia de tiempo para poder estudiar una segunda lengua, además del esfuerzo que especialmente a partir de cierta edad puede suponer el estudio de una segunda lengua siguiendo los criterios clásicos de memorización.

Sin duda, la mejor forma de estudiar el inglés jurídico es la inmersión lingüística, la cual solo puede conseguirse trasladándose a un país donde se hable la lengua a estudiar. Por otro lado, la especialidad del inglés jurídico nos informa que solo profesionales del Derecho suelen estar preparados para explicar correctamente conceptos jurídicos. Por ello, la enseñanza jurídica debería siempre estar proporcionada por juristas antes que por meros profesores de idiomas. Por último y como último píe triangular básico, la enseñanza del inglés jurídico debería hacerse estudiando el propio derecho, de forma práctica, antes que por medio de ejercicios reiterados de gramática. La primera forma puede “enganchar” al estudiante, por lo amena e interesante que puede llegar a ser, la segunda sin duda puede llevarle a la apatía por el nivel de esfuerzo exigido en una actividad poco creativa.

Por todo ello se concluye que la mejor forma de conseguir el aprendizaje del inglés jurídico sería cursando estudios universitario en una Universidad sita en un país de lengua inglesa. De esta forma se alcanzaría la inmersión alternando las tres bases en la que se debe consolidar el aprendizaje de una lengua extranjera a nivel jurídico según hemos analizado antes.

El problema es que por lo general esto es una posibilidad queda fuera del alcance del profesional en ejercicio por la inversión de tiempo y dinero que significaría.

Curso de posgrado de la UNIA para el aprendizaje del inglés jurídico 

Por ello es muy de agradecer la iniciativa que ha tenido la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA) de ofrecer un curso de posgrado para el aprendizaje del inglés jurídico mediante el estudio del Derecho español. Por primera vez se nos ofrece en España un curso de estas características que además es enseñado por especialistas en las materias que ofrece. Pero es que además se ofrece online con clases en directo que quedan grabadas, por lo que cualquier alumno puede seguirlas independientemente de su ubicación con el único requisito de tener un ordenador conectado a la red.

Este curso lo ofrece la UNIA en su sede en el centro de Málaga, donde además tienen lugar las clases presenciales que se ofrecen en directo online. La metodología que ofrece igualmente parece muy conveniente pues además del material emitido y grabado ofrecen a los alumnos los textos objeto de estudio por adelantado, lo que posibilita seguir las clases con la lección previamente impresa. Además sigue el método del caso, por lo que en cada sesión se discute sobre una importante sentencia. Finalmente la evaluación semanal se hace mediante pruebas tipo test con preguntas que se basan en el entendimiento de lo textos antes que en la memorización.

De esta forma se consigue acercarse a la materia desde la perspectiva legal, para analizar el problema desde la metodología del caso y aprovechar para aprender la terminología propia de la materia. La UNIA ofrece ya la tercera edición del curso a partir de enero, baja el título: “Curso de Experto de Derecho español impartido en inglés. Visión de Conjunto”. Ya se han cursado dos ediciones y la opinión de los estudiantes es muy positiva en el artículo publicado en el periódico Sur in English según se puede ver en: http://www.surinenglish.com/20150626/news/costasol-malaga/malaga-first-university-spain-201506261244.html

Esperemos que esta iniciativa se consolide pues nos pone al alcance un curso de otro forma inaccesible para el profesional del Derecho español, y además y por último que sirve para actualizar el estudio del Derecho que se aplica aquí, que puede resultar mucho más útil para dicho profesional que el estudio de otro ordenamiento extranjero.


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