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03/02/2011 07:28:00 | Parlamento Europeo | CONSUMIDORES Y USUARIOS

División sobre la propuesta de Directiva de derechos del consumidor

Comprar productos a través de internet es cada vez más habitual en la Unión Europea. Las compras en línea, que a menudo resultan más económicas, han crecido un cien por cien en los últimos seis años. Sin embargo, la mayoría de los europeos todavía no se sienten seguros a la hora de adquirir productos transfronterizos. Con el fin de fomentar esta práctica, la Unión Europea busca establecer algunas normas comunes.

La comisión de Mercado Interior y Protección del Consumidor de la Eurocámara aprobó el 1 de febrero la primera lectura de la propuesta de directiva sobre derechos del consumidor. El ponente del tema en el Parlamento Europeo, el eurodiputado alemán del grupo del Partido Popular Europeo Andreas Schwab, explicó que, como ha demostrado la crisis económica, "si queremos tener una moneda común, también necesitamos reglas" comunes. "Ocurre algo parecido con el mercado interior", señaló, "si lo queremos, debemos tener nuevas estructuras". 

Un largo viaje parlamentario

Para el eurodiputado conservador británico Malcolm Harbour, "esta es la pieza de legislación más compleja desde el nacimiento del mercado interior". No sólo por las 1.596 enmiendas presentadas, las cuatro directivas que hay que combinar y los 36 meses de trabajo que se han invertido para empezar a ponerla en marcha, sino también porque "el Consejo se ha reunido ya 65 veces, y eso que es sólo la primera lectura".

La propuesta abarca varios ámbitos: la información que debe darse antes de una compra, las normas sobre la entrega, los periodos para decidir si se quiere devolver el producto, reparaciones, recambios, garantías y cláusulas abusivas en los contratos de cualquier tipo de venta, ya sea a través de internet o en una ferretería.

Nivel de armonización

La cuestión que más debate está suscitando es el nivel de armonización requerido. Según Harbour, "todos los grupos políticos del Parlamento han tenido problemas con la plena armonización que propone la Comisión Europea", es decir, con la idea de que cada Estado proteja a los consumidores en grado idéntico. Así, el también presidente de la comisión de Mercado Interior señaló que ese nivel máximo "habría hecho la vida más fácil a las empresas, pero en la mayoría de los países se habrían perdido aspectos importantes referidos a los derechos de los consumidores, y eso no sería aceptable".

Los riesgos del consumidor

A pesar de meses de negociaciones, la comisión de Mercado Interior no ha logrado llegar a un acuerdo. A este respecto, el eurodiputado Schwab señaló que "debemos tener un conjunto sólido de normas comunes en toda Europa", y aunque "es verdad que los Estados miembros pierden un poco de flexibilidad, es necesario un mercado común". Schwab añadió que los consumidores no pierden protección con la nueva norma, sino más bien todo lo contrario. Como ejemplo, dijo: "si yo hago una compra en línea, y cada vez más gente quiere hacerlo hoy en día, no compruebo donde está situada la empresa, solo quiero saber cuáles son mis derechos".

Por su parte, la eurodiputada socialista alemana Evelyne Gebhardt, afirmó que "no queremos que en ningún país los consumidores tengan menos derechos que ahora". Por ello, "en las zonas donde hay un nivel común de protección del consumidor, sí hay posibilidad de establecer una armonización plena, pero en las zonas en las que hay normas muy distintas, la Unión Europea no puede imponer un criterio común". Siguiendo con otro ejemplo, Gebhardt habló del caso de los países escandinavos, donde "las garantías cubren toda la vida de los productos". Sin embargo, en Alemania la garantía dura dos años, y en Francia, tres. "¿Cómo vamos a poder gestionar la armonización total?", se preguntó. Lo mejor es "armonizar poco a poco", concluyó la eurodiputada.

Próximos pasos

Tras la aprobación del Consejo Europeo el pasado 24 de enero, la directiva probablemente sea sometida a consideración ante el pleno de la Eurocámara el próximo mes de marzo. La presidencia rotatoria húngara está intentando presionar para que se llegue a un acuerdo, aunque según el presidente de la comisión parlamentaria de Mercado Interior, Malcolm Harbour, "este asunto es demasiado complejo como para cerrarlo en primera lectura". El periodo de transición para la adopción de unas medidas así sería de dos años.


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