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25/11/2014 11:46:00 | Redacción NJ | Violencia doméstica

Décimo aniversario de la Ley Integral de Violencia de género: logros alcanzados y asignaturas pendientes

Varios de los diputados que participaron hace diez años en la ponencia previa a la aprobación en el Congreso de la Ley Orgánica de medidas de protección integral de las víctimas de violencia de género hacen balance sobre la misma, para destacar que supuso un hito a nivel tanto nacional como internacional, que es fundamental dotarla de medios y seguir desarrollándola y que en caso de que se plantee una reforma, esta debe contar con el mismo consenso parlamentario que respaldó el texto original.

La normativa, la primera que sancionó el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, fue respaldada por mayoría absoluta el 22 de diciembre de 2004 y entró en vigor el día 28. Sólo sa ha tocado desde entonces, Código Penal mediante, para introducir a los hijos de las maltratadas como sujetos directos de la protección que brinda la ley y si bien aún no existe un documento cerrado que defina nuevos cambios, el Ministerio de Sanidad viene trabajando con grupos parlamentarios y sociedad civil para recoger propuestas de reforma.

"La Ley fue un paso adelante por lo que tuvo de consenso y de vanguardia. Un consenso reflejado en el Parlamento y una muestra de vanguardia que ponía una piedra más en la construcción de la lucha contra la violencia ejercida sobre la mujer a manos de sus parejas o ex parejas", ha señalado a Europa Press Susana Camarero, ponente en 2004 por el Grupo Popular y actual secretaria de Estado de Servicios Sociales e Igualdad.

Camarero recuerda que "que la concienciación ciudadana y social contra un fenómeno como la violencia de género ya se venía manifestando", con la aprobación de un Plan de Acción en 1996 y de la Ley Reguladora de la Orden de Protección de 2003 y destaca que "poco a poco se ha construido un sistema de conocimiento, concienciación, recursos, instrumentos, ayudas económicas, operativos de asistencia, de formación y de recuperación que es pionero en el mundo". "Hemos avanzado con paso firme, de gigante y de modo persistente", afirma.

Para Esperança Esteve, ponente de la ley por el Grupo Socialista, "la Ley Integral permitió dar visibilidad a un problema que hasta entonces, se valoraba y se tenía en cuenta en el ámbito privado con esa lógica de que entre marido y mujer nadie se debe meter". "Pasó a ser considerado un problema social y un problema de igualdad, basado en la asimetría entre el hombre y la mujer, generando poco a poco un rechazo de esta forma de violencia en la sociedad. Esta fue la gran aportación", ha apuntado.

"Una auténtica revolución"

Julio Villarubia, también socialista y ponente de la parte jurídica de la ley habla de "una auténtica revolución". "España fue pionera con esta ley cuando en general, hemos ido siempre a la cola de Europa y de los países más avanzados. Ha sido una de las leyes más importantes de los últimos años y en Europa se ha tomado como modelo estable", destaca, para incidir en el carácter integral de esta Ley Orgánica, con medidas que abarcan desde la sanidad y la educación hasta el ámbito procesal, penal y judicial.

Para Mercè Pigem, que fue ponente por CiU, "supuso, frente a las numerosas medidas y planes que es justo reconocer que todas las administraciones desde sus respectivas competencias habían implementado, la consagración definitiva de que abordar la erradicación de la violencia de género era una prioridad y era una cuestión pública, un deber del Estado, y nunca más un tema de orden privado entre la pareja". Además, destaca "la integralidad de la ley" y que conformó derechos y deberes exigibles, frente a los citados planes, "valiosos sin duda pero con un rango normativo y de exigencia muy distinto".

Uxúe Barcos, ponente de la ley y diputada por Nafarroa Bai en 2004, incide en la perspectiva internacional y destaca que la ley es "clarísimamente un referente en otros países". "Mirando a casa, es una ley que marcó un antes y un después en la concepción de qué es violencia de genero y por tanto un elemento fundamental para luchar contra ella, no sólo por la vía de la acción judicial y punitiva sino en acción por la prevención y la educación", afirma.

Margarita Uría, que fue ponente por el PNV, opina que si bien "la pretensión al legislar fue dar una respuesta integral", al final "se quiso dar excesiva visibilidad a la respuesta penal, cuando lo educativo y social es lo que puede conseguir que disminuyan o desaparezcan las conductas criminales". Además, considera que "en lo que respecta a la dedicación de esfuerzo y medios para políticas educativas y sociales, salvo excepciones como la Administración Vasca, se han notado los recortes presupuestarios o los cambios ideológicos".

Mejor aplicar que reformar

A diez años vista, difieren en la necesidad de modificarla o no. Camarero incide en que la ley "salió del Congreso como ejemplo de consenso político" y "por tanto, si se cambia, ha de hacerse sobre una base sólida de consenso parlamentario". "Todo es mejorable, es evidente, pero conviene reparar en un aspecto esencial: España no parte de cero, cuenta con un sistema avanzado, coordinado y eficiente. ¿Se puede hacer más? Por supuesto, pues por desgracia, la violencia de género es parte de nuestra realidad", reflexiona.

"No es necesario cambiarla, lo que hay es que aplicar la ley y desplegarla en todos sus objetivos y en todas sus disposiciones y articulado y eso es lo que en los últimos tres años no se ha hecho", denuncia la también ponente socialista Mariví Monteserín coincidiendo en su postura con Villarubia, para quien "por supuesto que hay cosas que se pueden cambiar, pero son matices sin importancia en comparación con la necesidad de aportar recursos para que se desarrolle".

Esperança Esteve sí propone algunos cambios. Considera imperativo desarrollar la detección desde los servicios de cercanía para que en las políticas de vecindad y en la propia escalera, se llegue a la mujer a tiempo, sin tener que esperar a que se atreva a denunciar para ofrecerle una alternativa. Además, llama a avanzar en coordinación entre recursos, entre instituciones y entre sistemas con un protocolo único para todo el país, aunque coincide con los otros dos ponentes socialistas en que sin dotación económica, no se puede avanzar.

Aspectos que quedaron pendientes

Margarita Uría señala asimismo dos aspectos puntuales en este sentido: incluir en el concepto de violencia de género las relaciones entre personas del mismo sexo "en las que también se da el dominio, sometimiento o humillación" y eliminar la prohibición legal de mediación que existe en estos casos, pues considera que "podría ser eficaz en ciertos supuestos leves o incipientes".

Pigèm, por su parte, afirma que "los hijos menores no encontraron un lugar adecuado en la Ley". "Lo digo ahora y CiU lo dijo desde el primer momento, presentando una enmienda a la Ley en este sentido, que no prosperó. Es cierto que la violencia de género se ejerce contra las mujeres, pero también lo es, y la realidad tristemente nos lo va demostrando, que los hijos e hijas menores son también víctimas directas y que en ocasiones son utilizados y hasta asesinados para golpear a las madres", explica.

Para Uxúe Barcos hubo aspectos que se quedaron "quizá no bien diseñadas en todas sus posibilidades" y plantea el caso concreto de la violencia en personas mayores, donde "falta una identificación clara de lo que son estrictamente muertes o daños por violencia de género" y lo que corresponde a situaciones como la demencia senil. Además, entiende que la ley "debería haber sido más ambiciosa en establecer las partidas económicas para llevarla a efecto en toda su rotundidad y ahí habrá que profundizar". (EUROPA PRESS)


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