Breves notas acerca de cómo surgen las buenas ideas y del modus operandi jurisdiccional | |
De: José Francisco Escudero Moratalla
Fecha: Junio 2000
TEMPORA MUTANDI. "Los tiempos están cambiando".
Recientemente han aparecido en un diario de ámbito nacional-central, un par de pequeños artículos que llamaron sobremanera nuestra atención, por su contenido y por la enjundia de los mismos, y que merecen siquiera unos breves comentarios por ver si es posible extraer alguna conclusión que nos permita recapacitar sobre las perspectivas futuras y los tantas veces denostados "males de la Administración de Justicia". De una lectura ingeniosa y futurista de diversos fragmentos de dichos artículos podemos formular las siguientes consideraciones respecto a diversos aspectos aplicables al mundo órgánico-judicial y jurisdiccional, y a los personajes que alrededor de dicho mundo vegetan, laboran, trabajan, o que desarrollan otro tipo de actividades místicas, ascéticas, sanatorias, resolutivas, etc.
PRIMERO. El titular de uno de ellos dice así: "Las buenas ideas surgen fuera del despacho". Y el artículo continúa textualmente desarrollándose del siguiente modo:
"Una encuesta realizada por una consultora del gigante de las telecomunicaciones del Reino Unido, la British Telecom, revela que el 35 % de los ejecutivos reflexiona mejor sobre su actividad profesional fuera de su lugar de trabajo. "En casa" y en el "trayecto hacía casa". Otro 17 % de los ejecutivos prefiere reflexionar durante el "tiempo de ocio o en la playa", y sólo el 15 % tiene buenas ideas aprovechables para la empresa en su despacho de trabajo. También se generan pensamientos creativos "en la ducha/ en el baño" (en el 12 % de los casos), "de viaje" (7 %), o por la noche (en el 3 % de los casos)... Donde apenas surgen ideas, a tenor de los resultados, es en las llamadas sesiones de "brainstorming" (tormenta de ideas), que son reuniones convocadas precisamente para generar nuevas ideas. Sólo un 7 % de los ejecutivos que han sido encuestados considera estas reuniones propicias para la actividad cerebral, tal y como las califican los nuevos técnicos en recursos humanos y algunos directivos innovadores... El "brainstorming" explota los materiales intelectuales en bruto, ha afirmado por ejemplo David M. Kelley, directivo de la firma de diseño e ingeniería Ideo Product Developement... El bajo índice de preferencias que ofrecen los despachos para generar brillantes ideas se explica en estos medios porque son lugares que "aíslan a los ejecutivos de sus equipos, y a los miembros de estos, de sus compañeros". Así, Kelley ha propuesto el empleo de muebles con ruedas, de modo que los miembros del equipo puedan reorganizar rápidamente sus áreas de trabajo para cubrir las necesidades de comunicación que puedan plantear los proyectos que se están realizando...".
COMENTARIO:
Esta idea que podría considerarse para algunos altamente novedosa, sin embargo, está ampliamente arraigada en el colectivo judicial. Tras diversas hipótesis acerca del motivo de la reticencia de jueces, fiscales, secretarios judiciales, médicos forenses, y funcionarios, a sujetarse de modo pácifico al cumplimiento de un horario racional y ordenado de trabajo en los órganos judiciales, al final hemos encontrado la respuesta a dicha incognita: por lo que parece "las buenas ideas surgen fuera del despacho". De este modo, los jueces que han de pensar y repensar para formular todas y cada una de sus decisiones, elaboran la mayoría de resoluciones y sentencias en sus casas. Y lo mismo se puede predicar respecto de los fiscales. No dedican las tardes a dar clases en Universidades y Colegios, a preparar opositores, a realizar otras serie de actividades docentes, lúdicas, deportivas, etc... Por eso, jueces y fiscales se permiten horarios de 10 a 14 horas o de 9,30, a 13,30 horas, y conforme se van analizando audiencias y tribunales superiores y supremos, se aprecia como hasta incluso son varios días a la semana los que suelen faltar. La labor intelectual así lo requiere...
Los secretarios judiciales, por su parte, aunque no deben pensar mucho y menos que pensarán con las nuevas leyes, se apuntan a la corriente fugista e incumplidora, alegando estos mismos argumentos, recalcando que son técnicos en derecho, encargados de repartir anualmente las agendas que facilitan las gerencias, y otras tareas de la misma altura jurídica e "intelectual". Este grupo de funcionarios se permite unos horarios un poco más estrictos que vasn desde las 9 a las 14 horas o desde las 9,30, a las 15 horas.
De los médicos forenses que decir. Y que afirmaremos del resto de funcionarios (oficiales, auxiliares y agentes) que según leyes y reglamentos no piensan, ni tienen derecho a pensar, pero que también se organizan para combatir la progresiva implantación del "perverso reloj" que controla su tiempo de trabajo manual. Que de este modo, se organizan, en los sitios donde hay reloj, grupos de complicidad encargados de fichar unos por otros o en horas intempestivas, prácticas en las cuales destacan por su habilidad los y las cónyuges de jueces, fiscales y secretarios.
De este modo, como vemos una vez más, la visión práctica de los miembros de los órganos judiciales se ha adelantado a la modernidad de los tiempos y a los estudios al respecto.
SEGUNDO. Con su característico sentido del humor, Scott Adams, autor de la obra "El principio de Dilbert", considera que...
"... el puesto de trabajo del futuro como algo que se parece a una silla de una peluquería de señoras, con casco y todo, pero de alta tecnología. El ordenador estará integrado en la base del asiento y el teclado podrá moverse con un brazo oscilante... No habrá escritorio... Las nuevas tecnologías permitirán que el jefe controle las actividades improductivas como nunca. Habrá sensores que detectarán el pulso y respiración para determinar si se está viendo fotos pornográficas de Internet o haciendo cualquier otra cosa divertida o estimulante... No se necesitarán salas de conferencias, porque todo el mundo podrá asistir a reuniones virtuales sin abandonar el sillón, asegura Scott Adams...".
COMENTARIO:
Imagínemos el Juzgado "virtual", el órgano judicial del año 2500. Aunque probablemente corremos el riesgo de que a esas alturas ya sea posible incorporar un "microchip" dentro el cerebro de los sujetos que les hará ir por el buen camino, o se habrá descubierto el gen de la delincuencia que podrá ser excluido de la cadena de ADN (factores que harán innecesaria la "Administración de Justicia"). Probablemente entonces, habrá tribunales y magistrados mecanizados, informatizados y ofimatizados, que aplicarán el ordenamiento jurídico establecido teniendo en cuenta los casos planteados y sus antecedentes.
El personal de los órganos judiciales podría estar interconectado telepáticamente para evitar la comunicación entre ellos de manera sonora ("efecto galllinero"), y estará controlada la actividad por un superordenador que impedirá conversaciones sobre temas extrajudiciales. Y si a pesar de ello algún funcionario superara estas limitaciones, recibiría una descarga electro-magnética o de información jurídica a mansalva para desanimarle en su escape, todo ello controlado por el Secretario judicial "latigero" el cual realizará su trabajo dentro de una burbuja de cristal suspendida en el aire y aerotransportable para un mejor control, todo ello sin perjuicio de que en un momento dado el super-orde-magister elimirá dicha burbuja y su contenido por inútil y superflua.
TERCERO. Y continua el segundo de los artículos mencionados intitulado "Los nuevos trabajadores" relatando lo siguiente:
"Hasta hace poco tiempo, las empresas más conservadoras relacionaban directamente el nivel de formación y conocimiento de sus empleados con la posición jerárquica. No se les permitía pensar ni opinar. Se les exigía realizar su trabajo sin más, considerando cualquier opinión como desacato rebelión. En la actualidad, los trabajadores pueden utilizar los conocimientos y hacer uso de sus habilidades intelectuales. Indudablemente los que realizan un determinado trabajo son los que más saben del mismo. El desprecio por el conocimiento de las personas que existía en el modelo empresarial tradicional del mundo occidental es calificado como un tremendo error. Así, en la actualidad, loas empresas occidentales están asumiendo un tipo de organización que se representa mediante una pirámide invertida en cuyo vértice inferior se sitúa el denominado "apoyo de la organización", y en el trapecio superior figura la línea lo que la cultura oriental denomina gemba-, como fundamental en la satisfacción al cliente. Este modelo de organización de origen japonés, concede importancia a todos los puestos de trabajo en su justa medida y promueve su mejora continua... Las tareas de trabajo mecánico las realizan hoy máquinas o robots. La tecnología ha reemplazado al trabajador en esos puestos y, en un 85 % de los casos, se aplican el conocimiento y las habilidades intelectuales. El trabajador, que hasta la implantación del nuevo modelo podía aportar mucho, puede aportar ahora mucho más... Hoy se habla y se escribe de conocimientos y competencias, configurándose un tipo de trabajador que tiene que realizar su actividad en un entorno global y competitivo, en una empresa abierta y multicultural; con orientación al cliente y que utiliza herramientas tecnológicas, que debe colaborar con otros en equipo y que aporta conocimientos específicos al conjunto... El autor de la empresa virtual sintetiza así el tipo de trabajador que hoy se demanda: formación, con alto nivel de preparación; con conocimientos generales y especializado, exigente en sus planteamientos, multicultural multidiomático, con deseos de pertenencia e involucración (en una empresa) o con deseos de independencia; con dedicación plena (en plantilla) o controlando él mismo su tiempo libre (autónomo)".
COMENTARIO:
Respecto de este punto, sobra cualquier comentario. Cualquier parecido del organigrama judicial con la realidad señalada en el párrafo anterior es mera coincidencia. Las leyes, las organizaciones judiciales, olvidan un concepto elemental en cualquier grupo de trabajo activo y eficaz: el "equipo". En modo alguno se potencia la dignidad del equipo y sus integrantes. La ley únicamente reconoce a jueces, fiscales y raramente a los secretarios. A modo de feudo ("El castillo" de Kafka), el juez como un señor feudal generalmente campea, ordena y manda, dentro del generoso territorio que le permite la interpretación de la ley. El secretario por su parte, vive como un noble o como un clérigo. Y el resto de funcionarios "pueblo llano", los cuales no pueden ni les dejan vivir dentro del castillo, obedecen a las leyes y a sus superiores para poder seguir superviviendo.
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