La eliminación de la histórica verja de Gibraltar, acordada en el tratado publicado en febrero de 2026 entre España, Reino Unido, Gibraltar y la Unión Europea, implica un cambio legal profundo en la frontera del Campo de Gibraltar. El acuerdo establece qué ocurrirá con la circulación de personas y mercancías, quién asumirá los controles y cómo se organizará el nuevo régimen fronterizo. La medida se aplica en la zona de paso entre La Línea de la Concepción y Gibraltar y en el puerto y aeropuerto gibraltareños.
Se establece la libre circulación de personas entre el Campo de Gibraltar y Gibraltar, lo que beneficia a 300.000 andaluces de la comarca Campo de Gibraltar y a los gibraltareños, especialmente a los cerca de 15.000 trabajadores transfronterizos que cruzan diariamente. No habrá controles de pasaporte entre ambos territorios.
Se adopta ahora para facilitar la vida diaria de miles de trabajadores y viajeros, reducir trabas y reforzar la cooperación con la UE. El nuevo sistema funcionará mediante controles coordinados, convergencia fiscal y adaptación a la normativa medioambiental europea, sin alterar las posiciones de España y Reino Unido sobre la soberanía.
El tratado prevé la desaparición física de la verja y la libre circulación de personas entre el Campo de Gibraltar y el Peñón, sin controles de pasaporte en el paso terrestre. España asume los controles Schengen en el puerto y el aeropuerto de Gibraltar y tendrá la última palabra en la emisión y renovación de permisos de residencia, lo que refuerza la seguridad jurídica en los movimientos hacia la Unión Europea. Para las mercancías se articula un sistema de controles aduaneros armonizados, con inspecciones españolas sobre lo que entra en Gibraltar y controles de equipaje para los viajeros con destino a la UE y al propio territorio gibraltareño.
En el plano fiscal, el acuerdo introduce una convergencia progresiva de la fiscalidad indirecta sobre bienes, con la creación en Gibraltar de un impuesto equivalente al IVA que arranca en el 15% y se alineará con los tipos comunitarios en un plazo de tres años. Se fijan reglas específicas para el tabaco, con el objetivo de evitar diferencias de precios que generen distorsiones económicas y de reforzar la equidad entre ambos lados de la frontera. En materia medioambiental, se establece un mecanismo conjunto de evaluación de impacto y la adaptación a la normativa europea, con especial atención al entorno natural compartido entre la Bahía de Algeciras y el Estrecho.
La gestión de los controles fronterizos se reorganiza con un doble filtro en el puerto y el aeropuerto de Gibraltar: primero actúan las autoridades gibraltareñas y después la Policía Nacional española para el acceso al espacio Schengen. Además, se crea una empresa conjunta hispano-británica para el uso compartido del aeropuerto, con reglas específicas sobre la operación de vuelos y la coordinación de servicios. El tratado deja expresamente a salvo las posiciones jurídicas de España y Reino Unido sobre la soberanía y la jurisdicción de Gibraltar, y aclara que ninguna de sus disposiciones puede interpretarse como una cesión, reconocimiento o renuncia de soberanía por ninguna de las partes.
Con este nuevo marco, la eliminación de la verja se traduce en un régimen de convivencia y prosperidad compartida que busca dar estabilidad a la relación entre España, Gibraltar y la Unión Europea tras el Brexit. Las principales consecuencias inmediatas son la mejora de la movilidad diaria de los trabajadores transfronterizos, la integración de Gibraltar en el espacio de libre circulación de personas y mercancías bajo reglas Schengen y comunitarias, y el refuerzo de la cooperación fiscal y ambiental, todo ello sin alterar el debate de fondo sobre la titularidad del territorio.









