Uno de los primeros cometidos a los que se suele enfrentar un abogado que quiere dedicarse al mundo del M&A suele ser su participación en un proceso de due diligence.
Aunque este proceso pueda parecer una cuestión meramente técnica y de poco valor añadido, lo cierto es que es imprescindible y fundamental prestar atención al detalle y realizar un trabajo de calidad para el buen fin de la operación.
El proceso de due diligence legal debe ser entendido como un procedimiento de revisión pormenorizado de la situación jurídica de una sociedad, actividad o activo (target) sobre el que se pretende realizar un negocio jurídico. Este procedimiento implica revisar la estructura societaria del target; posibles pactos de socios y/o de sindicación; contratos relevantes con clientes, proveedores y colaboradores; planes de incentivos; acuerdos de arrendamiento; acuerdos financieros; licencias y permisos; aspectos relativos a IP/IT; etc.
La principal misión de la due diligence es identificar cualquier potencial riesgo, vicios ocultos o situación que pueda afectar al valor del target o la viabilidad de la operación.
En consecuencia, la importancia y calidad del trabajo de la due diligence legal no radica únicamente en el conocimiento técnico y calidad jurídica, sino que también cobra una especial relevancia el entender el negocio o actividad del target, su mercado, y los posibles riesgos que puedan estar asociados a su desempeño.
¿Por qué es importante?
La due diligence legal debe ser considerada como una pieza fundamental para el buen devenir de la operación, entendiendo el buen devenir tanto a su ejecución como a la decisión de no ejecutarla.
El proceso de due diligence legal debe servir al cliente decidir si la valoración inicial del target es la adecuada, si debe ser ajustada, si debe solicitar algún tipo de garantía o ajuste previo, o si presenta un riesgo demasiado grande para que la operación sea viable.
El escenario habitual ante un proceso de este tipo es que el abogado detecte determinados riesgos que puedan ser mitigados, ya sea con acciones previas a la ejecución de la operación, en cuyo caso suelen ser ejecutados por la parte vendedora con la supervisión de la parte compradora, o mediante garantías que la parte vendedora otorga a la parte compradora y que se van modulando con el transcurso del tiempo y caducidad de las posibles contingencias o riesgos detectados.
El rol del abogado joven
El rol que suele desempeñar el abogado joven en este tipo de trabajos suele ser el de realizar una primera revisión documental. Este trabajo debe servir al abogado joven para familiarizarse con todo tipo de documentación de carácter societario y contractual.
Es un imperativo para el abogado joven que quiera dedicarse con éxito al M&A exigirse entender bien la actividad del target y valor para el comprador, ya que esto le permitirá tener una visión crítica sobre la documentación que revise y detectar los posibles riesgos reales para el comprador.
Tips prácticos para afrontar una due diligence
1. Comprender el contexto de la operación
Es decir, tener claras las partes, objeto de la operación, interés del cliente en la operación. Para esto suele ser importante leer con detenimiento la posible letter of intent, memorándum of understanding, teasers, etc. a los que el abogado pueda tener acceso.
2. Seguir las checklists y los Q&A
Es importante ser ordenado y meticuloso con la ejecución del trabajo y la revisión de la numerosa documentación que suele generarse cuando se realiza este tipo de procesos. Un buen consejo es tener siempre a mano las checklists y los Q&A que se hayan podido ir generando.
3. Dudas: sí, con criterio y orden
Otra cuestión importante es tomar la medida sobre las preguntas que son necesarias realizar, así como el momento de hacerlas.
Es habitual, y más si existen posibles riesgos conocidos por el vendedor, que los asesores de la parte compradora no reciban toda la documentación e información ordenada y clara.
Para contrarrestar esta situación es imprescindible desarrollar la habilidad para intuir estas contingencias y hacer las preguntas y peticiones precisas y concisas para recabar la información y documentación necesaria antes de que la parte vendedora ponga fin a la ronda de preguntas y peticiones.
4. Ser crítico con el trabajo
El resultado de la due diligence legal no debe ser un tratado sobre derecho mercantil. Se trata de identificar las posibles contingencias que puedan plantear situaciones de riesgo, así como de aportar la explicación clara y práctica al cliente para que entienda por qué existe un riesgo.
Conclusión
Las due diligence suelen ser de los primeros trabajos encargados a abogados jóvenes, pero es importante tener presente la importancia de realizar un trabajo meticuloso y de calidad. Asimismo, los abogados jóvenes deben aprovechar estos encargos para aprender a ser metódicos y aprender cuestiones técnicas que les permitan desarrollar su carrera en el mundo del M&A.








