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Jubilare Noticias
19/03/2026 15:26:36 REDACCIÓN JUBILARE 9 minutos

Inteligencia artificial, un reto intergeneracional

La revolución digital, y en particular de la inteligencia artificial, en esta coyuntura de cambios a la que asistimos, influyen profundamente en nuestra forma de pensar, alterando nuestra comprensión de las situaciones y la manera en que nos percibimos a nosotros mismos y a los demás. Los desafíos son múltiples y muy relevantes, por lo que es una obligación de todos en un nuevo diálogo social e intergeneracional que, sin renunciar a las oportunidades, defendamos la no destrucción de los logros alcanzados por la humanidad.

Por María Jesús Moro Almaraz- Como viene ocurriendo desde que internet apareció en nuestras vidas, la progresión imparable de la tecnología ha acontecido a una velocidad no comparable con ningún otro avance.

Las redes sociales, la digitalización, la robótica, el internet de las cosas y ahora la inteligencia artificial (IA) se han abierto paso, casi sin ser conscientes del salto cualitativo de gigante, desde los ámbitos académicos, tecnológicos y especializados a lo cotidiano. De la construcción literaria propia de la ciencia ficción a su aplicación práctica. Pero no ha sucedido por arte de magia.

Sin haber resuelto satisfactoriamente los problemas de la denominada brecha digital, la inteligencia artificial se inserta en lo cotidiano sin pedir permiso en los hábitos, los métodos y la transformación de los trabajos; lo invade todo y, para muchos, abre un abismo no siempre fácil de superar.

Son muy diversas las vertientes y aristas para abordar lo que en estas líneas queremos sólo apuntar como un nuevo reto apasionante, tanto para las generaciones más jóvenes como para quienes apenas han dado un pequeño salto desde lo analógico.

La mayor disposición de los más jóvenes a los que se considera nativos digitales, porque  es algo que está a su alcance sin cortapisas  y que les abre posibilidades infinitas, nos enfrenta a conflictos y problemas de conducta que preocupan de forma extrema porque se suman a los de quienes, por una deficiente formación o acompañamiento, son captados o enganchados a las pantallas, las redes y finalmente a la IA hasta ser abducidos por nuevas adiciones que dominan la  voluntad con consecuencias muy perniciosas. 

Quienes han accedido a lo digital desde el aprendizaje más sereno, pero sin ser técnicos ni especialistas, o bien rechazan un rápido acercamiento a la IA, exploran con curiosidad y prudencia o se distancian totalmente hasta tener dificultades para acceder a nuevos servicios y oportunidades o para defenderse de quienes la utilizan para delinquir.

En este contexto la Unión Europea, mientras otros aún dudan sobre su oportunidad, optó por la regulación para ser líderes en una IA fiable. Así, en abril de 2021, la Comisión europea propuso la primera ley de inteligencia artificial. Como parte de su estrategia digital la UE quiso regular la inteligencia artificial para garantizar mejores condiciones de desarrollo y uso de esta tecnología innovadora.

En junio de 2024, y ante un debate más o menos abierto y de carácter mundial sobre si debemos afrontar los nuevos retos con más regulación y de qué tipo, aprobó la primera norma jurídica de IA: el Reglamento (UE) 2024/1689 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 13 de junio de 2024, por el que se establecen normas armonizadas en materia de inteligencia artificial. Tal y como señala el Reglamento, su objetivo “es mejorar el funcionamiento del mercado interior mediante el establecimiento de un marco jurídico uniforme, en particular para el desarrollo, la introducción en el mercado, la puesta en servicio y la utilización de sistemas de inteligencia artificial (…), de conformidad con los valores de la Unión, a fin de promover la adopción de una inteligencia artificial (IA) centrada en el ser humano y fiable…” Un Reglamento será plenamente aplicable veinticuatro meses después de su entrada en vigor.

Los desafíos que más se repiten en los diagnósticos son: la empleabilidad y el futuro del trabajo, la transformación de las competencias y habilidades, la ética o la regulación.

Pero también la desconexión de las relaciones humanas profundizando en el aislamiento y la soledad de muchos ciudadanos, la pérdida de oportunidades por una formación no suficientemente orientada a los nuevos retos, las nuevas y muy destructivas formas de delincuencia, los problemas de salud mental, los sesgos manipuladores que ponen en grave riesgo la igualdad y los derechos humanos. 

Participar, pues, en un diálogo sobre la IA y sus desafíos, es un deber de todos, no es una cuestión exclusiva de los técnicos, las plataformas digitales, los expertos en tecnología o en las áreas que se ven transformadas por intervención de la IA. No es de jóvenes, de los Z o los millennials y, sobre todo, no es de unos contra otros, porque no puede ser un factor más de exclusión.

Intervenimos modestamente en este diálogo desde la serenidad, el aprendizaje, la defensa de que lo digital y la IA no pueden destruir siglos de conquistas sociales y de derechos, sino que deben participar de su defensa, de su mejora. Es la inteligencia humana la que la crea, la que debe definirla y, si se me permite, domarla, sin que imperen parámetros distintos gobernados por el interés de unos pocos en perjuicio de la mayoría. 

Este nuevo “diálogo social” no ha hecho más que empezar y hemos de felicitar y favorecer las iniciativas de quienes han entendido, como JUBILARE y otros observatorios, redes de debate y análisis que ponen su altavoz al servicio de aprovechar todo su potencial desde el pensamiento crítico. La ausencia de miedos permitirá tomar las mejores decisiones para no perder generaciones enredadas en la atracción incontrolada e incontrolable de intereses opacos.

Hablamos de retos intergeneracionales porque debe hacerse partícipe a la diversidad de generaciones; porque todas ellas son sujetos de ellos y deben ser aquellos positivos los que prevalezcan en defensa de los derechos humanos, de los creadores y la cultura; y para que la ética no sea expulsada de estos entornos. El gran objetivo es el de trabajar para que el ser humano no se convierta en su objeto.

Puede sonar grandilocuente pero una observación atenta nos debe llevar a denunciar y no ignorar los episodios que cada vez con más frecuencia revelan que la sociedad avanza aislando en soledad al individuo, expulsando a aquel que no responde a los cánones de la perfección de lo generado por la tecnología; y a rechazar que llegar a una edad convierta a la persona en alguien descartable.

El Papa León XIV puso desde el inicio de su pontificado la mirada precisamente en los retos de la era de la IA porque, para un matemático como él, cómo afrontarla era ya una preocupación anterior. En distintos momentos ha hablado de las "enormes potencialidades" que conllevan estas tecnologías, pero también ha alertado de los retos que plantean a la dignidad humana, la justicia social y el empleo, recomendando un enfoque ético ante estos desafíos.  La IA ha de servir a la dignidad humana. 

Se ha mostrado en sus intervenciones muy consciente del papel de la revolución digital en este cambio de época: Estos cambios influyen profundamente en nuestra forma de pensar, alterando nuestra comprensión de las situaciones y la manera en que nos percibimos a nosotros mismos y a los demás. “Interactuamos con las máquinas como si fueran interlocutoras, convirtiéndonos así casi en una extensión de ellas. En este sentido, no solo corremos el riesgo de perder de vista a las personas que nos rodean, sino también de olvidar cómo reconocer y valorar todo lo que es verdaderamente humano”.

Pero para garantizar un verdadero progreso, subraya el Pontífice, es imperativo que la dignidad humana y el bien común sigan siendo prioridades fundamentales para todos, tanto a nivel individual como público y se ponen al verdadero servicio de la persona humana, estos efectos también pueden ser transformadores y beneficiosos.

Resulta ilustrativo igualmente recordar la reflexión de Georges Bernanos (1888-1948), con sorprendente vigencia a pesar del tiempo transcurrido: "El peligro no reside en la multiplicación de las máquinas, sino en el número cada vez mayor de hombres acostumbrados desde la infancia a no desear más que lo que las máquinas pueden proporcionarles".

JUBILARE, como foro de encuentro y reflexión, va a servir de plataforma para contribuir a este necesario diálogo general sobre la IA. Y no será la última vez. En un seminario guiado por especialistas en esa tecnología, el derecho, la protección de datos y de los menores en los entornos digitales se acercará el diagnóstico y algunas propuestas imprescindibles en este momento para la reflexión. Su conocimiento experimentado nos introducirá en la mejor manera de actuar en los nuevos entornos que vienen para quedarse y para evolucionar, incluso para ser sustituidos pronto por otros que aún no podemos intuir.

Queremos poner un granito de arena en la idea del reto intergeneracional porque estamos convencidos de que los mayores no pueden sentirse ajenos, igual que no pueden ser alejados ni ignorados, porque su experiencia vital y profesional tiene mucho que aportar a las generaciones que han nacido inmersas ya en la aparente normalidad de los entornos digitales y la IA y, por ello, pueden ser presas más fáciles de sus aspectos negativos.

Hoy vivimos, entre muchas batallas, la de múltiples cambios legislativos para afrontar los ciberdelitos o frenar los daños en los menores por la utilización perversa para delinquir de las potencialidades de la IA con la manipulación de la imagen o la voz de las personas hasta hacer indistinguible el resultado de la realidad sin colaboración y consentimiento del sujeto. Por eso hemos de llamar la atención sobre lo importante de encontrar un equilibrio en su abordaje porque, de un lado, se están agudizando alarmantemente los problemas de salud mental en niños y jóvenes o se asalta la soledad de los mayores para estafarlos, pero también hay que ser conscientes de sus capitales e irrenunciables aportaciones en la investigación, en la medicina, en la eficacia de los servicios.

No cabe, pues, resignarse a lo inevitable, sino animarnos a colaborar en la consolidación de un camino ético en su implantación, en beneficio del interés general, protegiendo a quien más lo precise, porque dejar el camino expedito a un indómito desarrollo, en realidad controlado por unos pocos para sus propias finalidades, no puede ser la opción. Tan peligroso es dejarse llevar por el entusiasmo desmedido, irreflexivo e irresponsable, como abandonarse a ignorar su existencia y despliegue.

Jornada Jubilare

Organizado por el Colegio de Registradores en su iniciativa Jubilare, el próximo 26 de marzo a las 12,30 h. tendrá lugar en el Patio Escuelas Mayores del Edificio Histórico de la Universidad de Salamanca un nuevo seminario que también podrá seguirse por TEAMS.

“Inteligencia Artificial, un reto intergeneracional”

Programa de la jornada e inscripciones en este enlace. Puedes confirmar tu asistencia en el telf. 912 721 858 o enviando correo a secretariasdireccion@corpme.es
 

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